Según llegas a
Cafayate por la Ruta 68 la atmósfera cambia: te adentras en un terreno seco y árido, donde los
viñedos empiezan a saludar como si fueran los guardianes del vino. ¡Ya puedes saborear ese Torrontés, amigo! Cafayate es un pueblo tranquilo, con calles de tierra, casitas blancas y una vibra que te invita a sentarte a tomarte una cerveza o, mejor aún, ¡un vino!
La mejor actividad que hacer en Cafayate es sin duda ir de
cata de vinos. Hay muchísmas bodegas, tantas que, aunque decidas quedarte varios días, te será imposible probar todas (y acordarte de lo que has catado). En muchas bodegas hay cata gratuita y en otras hay que pagar un poquito.
La primera que visitamos fue una bastante famosa,
Domingo Hermanos y el vino que más nos gustó fue uno dulce: Martes 13. Después decidimos ir a bodegas más diferentes como
Utama que hace vinos orgánicos y naturales.
Stutz es otra bodega pequña con vinos de altura orgánicos bastente buenos (el Torrontés dulce nos gustó mucho). Otro sitio muy conocido donde paran muchas excursiones es
La Vasija Secreta; el vino no está mal pero el valor diferencial es que te hacen un tour gratuito por la bodega, la zona de producción y te dan cata gratuita.
Otras bodegas que puedes visitar son bodega Vestigios, El Esteco, Piattelli, Colomé y Domingo Molina, odega Nanni, Finca Las Nubes, Yacochuya, bodega Lavaque.... y muchas más.
Si tienes poco tiempo y quieres ir y volver a Cafayate en el mismo día haciendo una pequeña cata de vino y parando a observar el "humilde paisaje" de la ruta 68 puedes puedes contratar una
excursión como esta.